¿Cuándo son necesarias las vitaminas y minerales para el bebé?
agosto 24th, 2010Una duda frecuente en las madres es si deben tomar suplementos de vitaminas y minerales en el tiempo que amamantan a sus hijos para garantizarles un aporte adecuado de estos oligoelementos a través de la leche. La otra gran duda respecto a las vitaminas y minerales es si deben darse o no a los bebés.
La madre que da el pecho ¿Debe de tomar vitaminas?
El bebe nace ya con su reserva de vitaminas. Se sabe que la vitamina K prácticamente no atraviesa la placenta. Sin embargo las vitaminas A, D y E sí atraviesan la placenta, aunque en cantidades pequeñas, mientras que las vitaminas hidrosolubles y los oligoelementos, como el hierro, cobre y cinc atraviesan la placenta con facilidad y el niño tendrá al nacer suficientes reservas.
Si se trata de una madre sana, capaz de producir una cantidad adecuada de leche, basta con proporcionarle una guía dietética sobre la forma de obtener los nutrientes necesarios a partir de una dieta variada y balanceada y recomendarle el consumo de sal yodada.
La administración de yodo durante el embarazo y lactancia es una medida que propone la OMS para erradicar los trastornos que su déficit ocasiona a nivel de las hormonas tiroideas.
Con la excepción del yodo, en la mayoría de los casos no tiene que recibir ningún otro suplemento durante la lactancia. Sólo en algunas circunstancias especiales estará indicada la ingesta de vitaminas.
¿Cuándo se recomiendan las vitaminas para la madre?
Estas circunstancias especiales donde estaría indicado administrar suplementos de algunas vitaminas serían:
- En el caso de que la madre siguiera dieta vegetariana estricta, en cuyo caso debería tomar un suplemento de vitamina B12.
- Que realizara un ejercicio físico intenso, en cuyo caso sería necesario un suplemento de vitamina B6.
- Y en el caso de que fuera una madre fumadora, en cuyo caso habría que suplementar con vitamina C.
¿Qué vitaminas pasan de madre a hijo a través de la leche?
La leche materna aporta vitaminas que son muy importantes como la vitamina A, la E, el hierro, el ácido fólico, el yodo y el cinc, que cumplen una función primordial en el desarrollo neuronal y la inmunidad.
Un déficit en la madre ¿También lo tendrá el bebé?
La concentración en la leche humana de la mayoría de las vitaminas depende de la ingesta que de ellas haga la madre. Pero las concentraciones de minerales no suelen correlacionarse con la ingesta, con algunas excepciones, como el selenio y el yodo, que sí están influenciados por la dieta materna.
Hay oligoelementos que son especiales, como la vitamina E, el ácido fólico y el cinc, porque el organismo materno dispone de unos mecanismos, no bien conocidos, que aseguran un aporte adecuado a través de la leche materna.
Se sabe que en madres con hipovitaminosis E el contenido de esta vitamina su leche es adecuado, lo que sugiere que durante la lactancia se pone en marcha algún mecanismo que moviliza la vitamina E contenida en los depósitos maternos para asegurar un aporte adecuado al lactante.
También se ha demostrado que durante la lactancia la glándula mamaria tiene prioridad para el uso de folato siendo derivado este hacia la leche en vez de hacia el sistema hematopoyético materno, de manera que, incluso cuando disminuyen los niveles de folato en suero y eritrocitos de la madre, los niveles en la leche materna permanecen estables.
Se ha demostrado que como respuesta a la mayor demanda de cinc durante la lactancia, aumenta su absorción intestinal hasta cerca del doble y al mismo tiempo disminuye la eliminación urinaria y fecal. Estos mecanismos homeostáticos para conservar el cinc se cree que operan al máximo en situaciones de baja ingesta dietética.
Diversos estudios han demostrado la alta biodisponibilidad de los minerales contenidos en la leche materna, por su unión a una fracción de proteínas de bajo peso molecular, que aumenta esta biodisponibilidad. El hierro en concreto tiene una baja concentración en la leche materna, pero una gran biodisponibilidad que se atribuye a los niveles más altos de vitamina C y de lactosa en la leche materna, que facilitan su absorción. En general, el contenido en macro y micronutrientes de la leche humana cubre de forma adecuada las necesidades del lactante durante los primeros 6 meses de vida.
¿Cuándo hay que dar vitaminas al recién nacido?
En general no deben darse ya que por el estrecho margen de seguridad entre el nivel de ingesta deseado y el nivel peligroso, debemos ser muy cautos a la hora de establecer una suplementación durante la lactancia.
Los padres jamás deben administrar al bebé por su cuenta ningún suplemento sin la prescripción previa de su pediatra.
Bajo supervisión médica lo único que se aconseja administrar es la vitamina K en el período neonatal inmediato a todos los bebés y la vitamina D en algunas circunstancias especiales, como a niños con piel oscura (en los que la síntesis cutánea de vitamina D es menor) o con una inadecuada exposición a la luz solar, los hijos de madres vegetarianas estrictas, que restringen la ingesta de alimentos ricos en vitamina D, y los lactantes prematuros.
El aporte de vitamina D a través de la leche materna no es suficiente pero la piel tiene una gran capacidad para producir esta vitamina bajo la influencia de la luz ultravioleta. Por eso no suelen administrarse suplementos en circustancias normales.
Los prematuros además de la vitamina D, deben recibir suplementos de hierro a partir de los dos meses de edad.
¿Por qué debe suministrarse vitamina K a los bebés?
Todos los lactantes deben recibir suplementos de vitamina K en el período neonatal inmediato, ya que, como comentábamos, la vitamina K prácticamente no es capaz de atravesar la placenta y su contenido en el calostro y en la leche madura es bajo, aun cuando la ingesta de vitamina K en la madre sea adecuada.
Su objeto es prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido, cuyo riesgo es mayor en los recién nacidos con alguna enfermedad que condicione malabsorción de grasas, como fibrosis quística o atresia biliar.
¿Qué suplementos hay que darle a partir de los 6 meses?
A partir de los 6 meses el bébé aumenta sus requerimientos de minerales y vitaminas, por lo que no pueden ser cubiertos exclusivamente por la leche materna, pero no es necesario darlos en suplementos sino que deben ser proporcionados por alimentos complementarios.
Para asegurar el aporte en calcio tan necesario para la formación de los huesos entre otras cosas, la dieta del bebé debe incluir lácteos como yogur y otros productos lácteos, ricos en calcio.
Para garantizar el aporte de hierro deben incluirse en su dieta carnes, ricas en hierro y en cinc así como los cereales enriquecidos con hierro y frutas con alto contenido en vitamina C, ya que esta vitamina aumenta la biodisponibilidad de hierro a partir de la dieta y tiene asimismo importancia como antioxidante y en la síntesis de neurotransmisores.
Únicamente cuando el contenido en flúor del agua es inferior a 0,3 mg/L se recomienda administrar suplementos de flúor (0,25 mg/día) a partir de los 6 meses de edad.
Via PS Dra. Dª. Ana María Roca Ruiz (Médica Odontóloga. Máster en Nutrición)
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